lunes, 16 de agosto de 2010

El valor de lo común

Hace dos horitas que he llegado a la oficina y como ya es normal, no tenía mucho trabajo que hacer (es lo que tienen los contratos de prácticas y más aún en países extranjeros) así que me he sumergido en el mundo bloguero dispuesta a escribir lo que sería mi próxima entrada. Tenía pensado ya sobre que trataría, hablaba de cambios, una étapa que cerramos en nuestras vidas y otra que abrimos, de oportunidades que aparecen y se desvanecen , de la gente que pasa por nuestra vida, deja huella y luego se va... y la razón de todo esto no es otra que lo que te marca día a día, las cosas más simples y comunes que acaban convirtiendo hechos insignificantes en el hilo argumental de toda una vida.
Pero cuando me disponía a escribir mis ojos se han desviado hacia la actualización de uno de mis blogs amigos (No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo), hablaba de cambios también, así que dejando un poco de lado mi entrada, he decidido leer la suya. Y después de esa lectura, he decidido cambiar mi propia actualización, porque a diferencia del nombre de su blog yo sí que puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo cuando dices que "...en lo común es donde discierne lo especial de lo que no lo es y por ello adquiere más valor."

martes, 10 de agosto de 2010

Un buen constipado

La cabeza me daba vueltas. En un primer momento pensé que se trataba de una resaca tardía consecuencia de la ultima salida nocturna de clubbing por London. San Ibuprofeno me llamaba desde la mesita de noche. No lo pude resistir, corrí a la cocina, me preparé un vaso de leche calentito, unas cuantas galletas y dejé que él hiciera el resto. Lo siguiente que recuerdo es que mi compi de habitación me llamaba diciéndome que eran las siete de la tarde, pero mi cabeza me seguía dando vueltas, así que, seguí durmiendo.
Lunes. La cabeza también me daba vueltas. Esto empieza a ser un poco raro, pero el deber me llama y hay que ir a trabajar. Que lleguen las cinco, que lleguen las cinco...por fin! Por suerte para mí, en mi casa no hay nadie, sólo silencio. Creo que me voy a echar una siesta, o no, quizá duerma ya hasta mañana.
Martes. Hoy la cabeza también me da vueltas, pero a pesar de eso, lo veo todo más claro. No porque por fin haya descansado, la verdad es que me he despertado varias veces a lo largo de esta noche. Tampoco porque mis ojos vean mejor que hace 24 horas, es más, están llorosos y medio cerrados. Se trata más bien, de que al final, he decidido aceptar que he agarrado un buen constipado.

viernes, 6 de agosto de 2010

Dama de hielo

Caminaba erguida por la calle, con aires de grandeza. Su larga melena se mecía al son de sus andares, de sus pasos firmes y seguros, subida en sus tacones de infarto. Seria, sí, no sonreía, simplemente miraba al frente. Al cruzarse con la gente, a veces la miraban, pero a ella le daba igual, sólo seguía caminando hacia su destino, buscando la salida o quizá era más bien la entrada.
Decían de ella que era borde, estirada y prepotente, que nunca nadie la había visto llorar, que no confiaba en nada y en nadie, que se creía superior, la llamaban la dama de hielo. Por su frialdad y su rigidez, por la falta de calidez en sus palabras o en la dureza de su tono.
Quizá los que por azar, valentía o tal vez, obligación la conocían preferían decir que era fuerte, dura y en ocasiones incluso admirable, que era una mujer que luchaba por lo que creía y sobre todo por lo que quería. Una vez más, la dama de hielo.
Pero todos esos olvidaban que el hielo es frágil, con tan sólo rozar el agua va perdiendo consistencia, se deshace y desvanece poco a poco, el hielo se rompe si recibe un golpe demasiado fuerte y es además fácilmente moldeable.

lunes, 19 de julio de 2010

Patada al diccionario

En dias como hoy me vienen a la cabeza las innumerables ocasiones en las que mis profesores me han bajado decimas o incluso puntos enteros en el cole por las faltas de ortografia en mis examenes o trabajos, incluso en la universidad, han llegado a suspenderme un examen y hasta una asignatura entera por semejantes errorcillos o despistes, si, alguna vez he saboreado el amargo gusto de los examenes de septiembre por una falta de ortografia o un acento escurridizo.
Y por que me acuerdo precisamente de todo esto justo en este momento? Pues bien, porque en mi vida habia echado tanto de menos los acentos o la letra ; (no me he vuelto loca no, es que no puedo escribirla)
Gracias a mi querido ordenador ingles de la oficina, los acentos son una parte prescincibles de mis textos en castellano (y escribo castellano porque no puedo poner espa;ol), tampoco hay lugar para los signos de exclamacion e interrogacion a principio de frase y he tenido que suprimir de mi vocabulario algunas palabras buscando un sinonimo lo mas parecido posible. Pero claro, hay palabras que no tienen sinonimo posible. Que solucion me queda entonces? recurrir a este otro simbolo ; (que es el que sale a relucir cuando el dedo me;ique de mi mano derecha se escapa hacia la tecla donde antes solia estar esa letra) o por el contrario confiar en la buena imaginacion de los demas cuando tengo que escribir palabras como manana, ano, pequeno o Espana.
Asi que, en honor a todos esos errores garrafales (como me solia decir mi profesora de lengua y literatura del colegio) dejo aqui presente esta entrada del blog en la que ni el corrector ortografico ha podido ayudarme.

miércoles, 7 de julio de 2010

¿Final de película?

Siempre es la misma historia, chico conoce a chica, se enamoran, pasan cada segundo juntos, se miran a los ojos y dicen incluso saber lo que piensa el otro con tan sólo esa mirada, creen conocer a la otra persona como a sí mismos, pero en toda película también hay un malo, un tercer actor, la verdad es que no importa el quién, sólo que será el encargado de crear el suspense, lo que al final te haga reír o llorar y lo que consigue que una película dure 90 minutos cuando en 30 la historia estaría acabada.
Por ejemplo, la ultima película romántica que llegó hasta mí por recomendación contaba la historia de un él y una ella que, en tan sólo 4 días, consiguen cambiar la vida el uno del otro, ¿el otro? el destino, la distancia...el tiene que abandonar su pueblo natal para retomar su vida en la ciudad. ¿El final? una bonita y tierna despedida, palabras que se cruzan con miradas y lágrimas de impotencia, caricias que intentan reflejar promesas de "no es el final".Una última mirada y él sube al avión. ¿Es este el final feliz?¡no! Una vez en el avión, cuando iba a despegar se da cuenta de su error, de lo que coger ese avión supone y mientras ella mira desde la ventana el despegue de ese avión que se lleva a su amor, él la sorprende por detrás. Ahora sí, no hay final sin beso.
Pero lo cierto, es que en la vida real no hay amores de cuatro días, en la vida real no puedes conocer a alguien en tan poco tiempo aunque no os hayáis separado ni un sólo instante o creáis haberos desvelado cualquier detalle de una vida hasta entonces no compartida. En la vida real no puedes dejarlo todo sin más,ni tan siquiera bajarte de un avión a punto de despegar por una corazonada de que puede salir bien. Lo cierto es, que en la vida real, los finales pocas veces son como los de las películas.

domingo, 27 de junio de 2010

Welcome to London!

Después de seis meses por España, sin parar ni un momento y con paréntesis cubano...mis maletas ponen rumbo a Londres por una temporadita. Parece ser que este verano cambio el sol por las nubes, la sombrilla por el paraguas, los pantalones cortos por los largos y las vacaciones en la playa por una oficina en el centro de la ciudad.
Los primeros días han pasado entre botellas de lejía, detergente, quitagrasas, estropajos y largos caminos a Sainsbury´s (supermercado) por Manor House, calle que a día de hoy conozco más que la de mi casa prácticamente. Toda una odisea la que se ha librado entre estas paredes, y mira que la casa es pequeña, pero es que las cuquis, los ratoncitos y los adolables bichejillos no son bienvenidos a nuestro humilde hogar...o, ¿tal vez si?
Tampoco han faltado los paseos por el metro londinense o underground como lo llaman por aquí..."que si tengo que ir a Vauxhall, pero lo cojo en Seven Sister y me bajo en Victoria para hacer transbordo...¿pero 4 pounds un billete?..que atraco". Y como no, las caras de ¿what?, a estos no hay quien los entienda... pero oye, que nosotros sabemos defendernos...
-"excuse me, ¿the soho?please...
(cara de ¿qué me está preguntando esta? de alguna de nuestras víctimas linguísticas)
-"yes, yes, soho, party..."
-"ahh, soho!!" (debía ser que la pronunciación de nuestro "sojo" no cuadraba con la suya "souhou")
También hemos sido testigos de que como la cerveza o beer, en un momento en el que el mundial de fútbol o la World Cup se está celebrando son buenos estimulantes para las relaciones sociales, es decir, hacer amigos o make friends.

domingo, 20 de junio de 2010

De vuelta a las andadas

Ha pasado ya un año, bueno quizá no un año pero si muchos meses, la verdad, no podía volver, pero siempre he dicho y además, he comprobado recientemente, que me gustan las cosas difíciles, me gustan los retos. Por tanto, he vuelto y esta vez para quedarme.
Han cambiado muchas cosas en mi vida durante estos meses, lo primero, me he licenciado. Además, me fui al extranjero, he vuelto y estoy a punto de abandonar España por una temporadita otra vez, aunque en esta ocasión un poco más cerca. Se acabó la universidad y ahora llega la vida real. Pensándolo bien, este año ha sido fugaz, lleno de momentos que recordar, de historias especiales, de encuentros fortuitos, de ilusiones.
Enero me devolvía a casa, a mi rutina, a mis habituales quehaceres; febrero me mantuvo ocupada entre trabajos, exámenes, clases y mil prácticas retrasadas; marzo me dejaba coger aire para lo que vendría después, abril me llevó nuevamente fuera del país, esta vez a Cuba, había llegado el esperado viaje de fin de carrera, también fue el mes de la graduación y la cena de gala y alguna que otra sorpresita más; mayo se planteaba duro, mucho trabajo, horas de estudio y posiblemente los últimos exámenes como estudiante de Periodismo; y así ha llegado junio con la intención de no pasar tampoco desapercibido.